El amor siempre gana en “Sense8”

“Sense8” es, quizás, la serie más necesaria en los tiempos que corren. La serie que demuestra que el odio se combate con amor y no con más odio. Una serie que te hará creer en el mundo y sobre todo, en las personas…

Sense8, ¿qué decir de Sense8? Es abrumador pensar en la cantidad de cosas que podría decir de esta serie. Cada vez que lo intento una presión en el pecho me invade, síntoma de la emoción que rebosa, cosa que no me pasa muy a menudo e indicio de que me encuentro ante una obra maestra, pero no quiero adelantar hechos.

Después de estar unos segundos sopesando cómo comenzar esta entrada, me gustaría decir, en primer lugar, que la crítica de Sense8 la habría hecho hace mucho de no ser porque tardé semanas en ver el último capítulo. No me imaginaba una vida sin más Sense8.
Las ganas de escribir sobre ella me empujaron hace un par de días (más cuando esto se publique) a presionar el botón del play en mi cuenta de Netflix y asumir que ya no había vuelta atrás. Lo hice y aquí estoy, intentando consolarme con su recuerdo.

Sus autoras son las hermanas Wachowski; para quien no las conoce, son responsables de las famosísimas películas de Matrix, V de Vendetta y la ya más reciente El destino de Júpiter. Esta serie está creada, escrita, dirigida y producida (en parte) por ellas. Es decir, que lo que nos vamos a encontrar en Sense8 es nada más y nada menos que el mundo hecho a medida de la forma más meticulosa de las hermanas. En su microcosmos, por tanto, se habla de las almas distintas, de aquellos que sufren por serlo. Todo, absolutamente todo, son afluentes que desembocan al mismo océano: una reflexión acerca de la identidad desde la primera perspectiva hasta la última que les ha sido posible incluir, entre las que sobran las reivindicaciones políticas y sociales, unas más sutiles que otras, como era de esperar de ellas.

sense8

¿Lo peor de Sense8?

 He estado un buen rato pensando, con la mirada perdida en los “pero” que puedo ponerle, en lo que me había molestado, qué me había obligado a pararlo indignada y solo se me pudo ocurrir una cosa: mi personaje favorito, Wolfgang, es exasperada y sorprendentemente clavado a una persona con la que mantuve algún tipo de relación amorosa hace un tiempo y que terminé por resultar el susodicho bastante machista y elitista. Puede parecer una tontería, pero cuando me abandonaba a la serie y aparecía él, de forma inconsciente, terminaba por relacionar su cara con los sentimientos de rechazo que me provocaba dicha persona y era un tanto desagradable, porque como he dicho, es mi personaje predilecto.

Es broma. Bueno, a medias, pero por suerte, esto solo me pasa a mí, así que para vosotros no es un motivo de peso. Lo que sí lo son, quizás, son los únicos dos “peros” que he podido encontrar después de mucho pensar, que subjetivamente, a mí no me parecería suficiente como para calificarlo como “peor”, pero debo rellenar esta parte para que nadie me acuse de imparcial.

En cierto punto de la primera temporada la trama toma rumbo a costa de lo que se conoce como “Deus ex machina” y que debería evitarse.
En pos de conseguir una historia creíble, ya Aristóteles (sí, soy una pesada con este hombre) recomendaba que todas las acciones se encadenaran y sucedieran de forma creíble dentro de la misma diégesis, que no llegara ningún dios externo a deshacer el entramado para que todos los personajes tengan el final esperado, porque entonces, se notan las costuras de nuestro traje.
A pesar de que en la serie nos dan una posible explicación, es un tanto oportunista, así que he decidido nombrarlo, para que además, veáis que soy crítica incluso con las cosas que más amo.

La trama es muy compleja, lo que hace que explicarlo en imágenes lo sea aún más y por tanto, conlleve cierta confusión.
En sí, la idea de Sense8 es muy complicada. Solo imaginarlo ya ha tenido que ser todo un logro, qué decir del momento en el que su equipo se ha tenido que enfrentar al guion con el fin de llevarlo a la pantalla. Solo de pensarlo angustia. Ha tenido que ser todo un reto y es algo digno de admirar, pero no por ello se debería ignorar que por mucho empeño, siempre habrá un determinado porcentaje, en cada persona, que no quede del todo claro.
Si conoces el significado de la palabra raccord, ya eres un afortunado que tendrá las cosas más fáciles a la hora de entender Sense8, pero quien no, tendrá que pararse a reflexionar para entender qué está sucediendo físicamente, qué en la mente de los personajes y así darle un sentido completo a la historia.
Como ya he dicho, a mí me parece algo más digno de clasificarlo en “lo mejor” por el gran mérito que supone rodar y editar semejante portento, pero entiendo que si se valora de forma objetiva, la densidad de la serie puede llegar a resultar un fastidio.

Las Wachowski son muy exigentes con su espectador y buscan interactuar con él. Buscan que reaccionen y se queden pensando en los diferentes defectos que posee nuestro sistema aun después de apagar la pantalla del monitor, dejan un montón de cosas al aire, porque prefieren que las imágenes hablen por sí solas para no destruir la atmósfera de la diégesis con guiones explicativos que solo servirían para reventar la burbuja en la que poco a poco los ha ido sumiendo. A cambio, les pide que no den por hecho que una escena significa solo lo que ven de manera literal, sino que recaben en las profundidades de su mente y encuentren la metáfora, el porqué decidieron que serían esas imágenes y no otras y cómo podría sernos útil para entender la metahistoria de los sensate.
De nuevo, esto último no me parece ni de lejos un inconveniente, pero soy consciente de que no puedo hablar en nombre de todo el mundo en este tipo de valoraciones y como la prudencia es una de las grandes virtudes del sabio, he decidido hablar de ello en esta parte, por si alguien huye de cualquier producto audiovisual que le saque de su zona de confort, cuando lo único que busca es matar el tiempo después de cenar.

Aparte de lo ya dicho, no puedo crear más trabas de la nada, porque no las hay, así que mejor concluyo con esta parte y me adentro a la que más ganas tenía de escribir.

¿Lo mejor de Sense8?

¿Por dónde empezar? ¿Decir “todo” no es válido? No, ya sé que no, pero quiero que os quede claro que no voy a ser capaz por temas de extensión, de hablar sobre todo lo que me gustaría de esta serie. Además, lo más probable es que se me olvide algo, que se quede en el tintero. He intentado filtrar y seleccionar lo más reseñable, pero por supuesto, si os decidís a verla, que conste que os encontraréis decenas de sorpresas más que os harán el viaje inolvidable o al menos, os sacará una sonrisa. Aún no he conocido a nadie que diga que no le ha gustado Sense8.

Personalmente, me gustaría remarcar dos cosas en primer lugar, que creo que están por encima de las demás y que le otorgan la personalidad característica de esta serie.
Ya el mismo nombre lo dice y de forma gráfica, como le gusta a sus creadoras: ocho. Ocho personas diferentes, con vidas diferentes, pero en un solo clan, juntas, cercanas, en un tipo de relación especial que nadie más es capaz de entender. Siempre que alguien se acerca a mí para hablar de Sense8 termina por llegar a la misma conclusión: quiere abrazar a los ocho por igual, le es imposible escoger a un favorito, porque todos tienen un “algo especial” que ha robado su corazón y le ha obligado a dividirlo en ocho partes; y no le falta razón.

Una de las grandes claves de la historia es la gran acertada carisma con las que han imbuido a cada uno de los personajes. Los han modelado de forma más o menos tradicional, cosa de la que hablaré más adelante y han ido soplando sobre ellos al estilo Wachoswki y… ¡voilá! Ocho muñequitos protagonistas unidos por un factor común: los sentimientos; esparcidos por el mundo, con sus propias creencias a cada cual más dispar, cincelados de la forma más entrañable y realista posible.
Todos tenemos una luchadora que no se deja pisar, como Sun, dentro de nosotros, y un antisistema que crea sus propias normas morales al descubrir lo despiadado que es el mundo, como Wolfgang. También encerramos a un noble Will, dispuesto a proteger a sus seres queridos ante todo y todos y a un miedoso Lito que esconde nuestras más profundas y terribles confesiones entre sus brazos o a una Nomi que lucha por encontrar su lugar, a una Riley que se sienta sola, con la música puesta y mirando al sol cuando cree que va a desbordar, a una Kala haciendo malabares entre sus principios y las situaciones a las que le empuja la vida y un Capheus que comprende que tomar el camino de una posible felicidad posee un precio, pero que hay que seguir en pie. Y nos enseña que no solo nosotros somos así, que todas las personas de ahí fuera son como nosotros, iguales. Chicago, San Francisco, Kenia, Seúl, Berlín, Bombay, Londres o México Distrito Federal. El color puede ser diferente, pero logrando ver más allá de la fachada, sobrepasando el muro y echando un vistazo en lo más alto hacia el otro lado, nos damos cuenta de que todos sentimos. Si nos pinchan, todos sangramos y eso no nos separa, eso nos une, como les ha unido a ellos.
Los ocho consiguen conmovernos con sus historias y los ocho despiertan una envidia sana en nuestro cuerpo que nos conduce al anhelo de poseer un clan que cuide de nosotros como ellos se cuidan. Las Wachowski consiguen que queramos creer que un mundo de amor y fraternidad, pero también realista y cruel, sea mejor opción que un mundo de recelo y violencia, alimentado por el odio. En Sense8, el amor siempre gana y te contagia, para que desees con todas tus fuerzas que gane también más allá de la pantalla.

La segunda clave, la cual, está al mismo nivel y necesariamente relacionada con la anterior, dependiendo la una de la otra para que el triunfo de Sense8 sea posible, es la magistralidad con la que consiguen que interioricemos los elementos fantásticos y nos creemos que sea posible que existan los sensates.
Me explico: su habilidad para crear una diégesis perfecta, sin ningún escape que pueda arruinar toda la estructura es muy superior a lo que estamos acostumbrados ¿Que por qué lo digo? Muy simple, con dos cosas. La primera es que no tienen miedo de tomarse su tiempo en explicar la idea, en mostrar, de nuevo, con imágenes, su mecanismo. Los personajes tardan en creerse lo que les está sucediendo, tal y como cada uno de nosotros haría. No asumen que les ha picado una arañita y al día siguiente se convierten en superhéroes. No. Les cuesta, porque son humanos reales. Dudan, no se lo creen y tardan en adaptarse. La diferencia que uno se puede encontrar en el final de la trama de la primera temporada con la de la segunda es abismal. No podían llevar a cabo un plan brillante si no conocen cómo funciona su cuerpo y no se conocen entre ellos. Hay una transición progresiva continua, que nos logra convencer de que es totalmente posible la existencia de esta clase de personas y nos agarra de los hombros para tirarnos a su piscina y obligarnos a zambullirnos en el mundo de Sense8.

Con un guion maravilloso, logran unir todas las tramas, ir entrelazándolas unas a otras, para tejer una historia riquísima en claroscuros y matices que nunca permiten que sean aburridas y que el espectador prefiera una sobre otra.
Elegir a ocho protagonistas es muy arriesgado, porque deben tratarse como lo que son, personajes principales. Por ejemplo, Juego de tronos, una de mis series favoritas de todos los tiempos, si no la que más, hace algo parecido, pero a diferencia de Sense8, no se esfuerza en unir y apretar las tramas unas con otras. De hecho, podríamos ir cortando las historias de cada personaje y hacer una película diferente para cada uno e independiente, lo que provoca que por ejemplo, a mí me aborrezcan absolutamente todas las apariciones de Arya y esté pensando solo en las de Sansa, Daenerys o Jon, lo que demuestra el gran mérito del equipo de Sense8 al conseguir realizar algo más difícil de lo común con un éxito aplastante.

Siguiendo hablando del guion, no podría sentir que esta entrada está completa sin nombrar un detalle que sigue arropando a la serie como una de las mejores jamás vistas: a pesar de que estadounidense y de ostentar altísimos cifras en sus cuentas, no es un producto americano artificial, con todo lo que eso conlleva. No es de plástico, prefabricada y una de las cosas que más contribuye a eso es la ingeniosísima forma en la que introducen el humor. Estos toques se encuentran en los puntos justos, entre los momentos de tensión y calma, en los sucesos más importantes, posados con inteligencia para sumar valor añadido.
Me encontré riéndome a carcajada limpia en medio de una persecución importante, un allanamiento de morada con registro incluido, una pelea o una depresión bastante seria y eso no es fácil de conseguir.

Sense8 juega con la mente, engaña. Consigue que se proyecte una imagen de lo que cada uno cree que va a ver, antes de desvelar nada, para luego dar en todas las narices y obligar a admitir que cada uno está condicionado por su cultura;  que uno creía que Kala iba a ser una chica mona cuyo único drama era su matrimonio, Lito sería un chulo de playa arrogante y Will el típico poli listillo, demostrando, así lo sugestionados que vivimos en el sistema actual y la cantidad de prejuicios que generamos por segundo. Logra, también, sorprender, dar motivos de peso por lo que esos prejuicios son malos y deberíamos librarnos de ellos. Giros totalmente inesperados que fastidian y satisfacen en igual medida por obligar a salir, una vez más, de la zona de confort.

Por otro lado, la cantidad de trabajo que lleva detrás es casi inimaginable. Se podría contar al equipo de producción como otro clan más, mucho mayor, que ha sido capaz de rodar en diferentes puntos del mundo, las escenas necesarias para que después en edición fuera capaces de ordenar la locura de las Wachoswki, no fallar ni una sola vez con el raccord y en medio de eventos reales, como el Orgullo de São Paulo, y además, crear imágenes que arrebatan la respiración.
En concreto, consiguen que las escenas de sexo se conviertan en arte, cargada de simbolismo, reivindicación y dramatismo, rozando casi el expresionismo. A algo ordinario o cuanto menos, corriente, le insuflan una importancia existencial que consigue que parezca lo más relevante de todo el capítulo (en algunos casos lo es).
De igual modo, las fiestas y bailes que van sucediendo a lo largo de las dos temporadas, además de ser caras, también son preciosas. No creo que exista persona en el mundo que haya visto la escena del baile indio de Kala y se haya quedado indiferente.
En definitiva, las altas expectativas con las que Sense8 fueron creadas, se vieron casi sobrepasadas a la hora de materializarla de la nada.

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Antes de terminar, no querría quedarme sin hablar de otras de cuestiones que me parece que deben tener una mención especial, porque no es corriente, para no variar, verlo en otras series. Una de ellas es el tema del feminismo y de la otra, debería haber hablado antes, pero quería que tuviera un momento para ella sola, porque se lo merece.

Está muy claro que Netflix intenta atraer al público femenino, el que más se le resiste según sus datos y para ello, ha hecho series como Las chicas del cable o Girl Boss, a cada cual peor, que apestan a un intento de feminismo rancio y artificial sin ningún tipo de orden ni concierto. Las enarbolan como buques insignia que mostrar a los perfiles femeninos y yo me pregunto ¿dónde está Sense8?
Si a mí me preguntaran: ¿qué es feminismo? Me vendría a la mente la imagen de Sun caminando hacia su hermano, por quien fue a la cárcel para protegerlo, siendo ella inocente, siempre oprimida por hombres, pero nunca sumisa, una vez más, dándole una patada a los estereotipos, luchando en ropa interior y jamás sexualizada, porque después de lo que ha ido demostrando, poco a poco, capítulo a capítulo, lo último que valoras de Sun, sabiendo ya lo tierna y luchadora a la par que es, es su cuerpo. Eso es feminismo.
Feminismo es Kala salvando a Wolfgang, admitiendo que no posee fuerza física, pero sí cerebro para seguir peleando por lo que quiere, siguiéndole el ritmo a todos en tacones. Feminimo es Nomi enfrentándose a su madre y negándose a morir en un hospital solo porque el resto del mundo le quiere hacer creer que está loca. Feminismo es Daniela cuando acepta la relación de Lito con Hernando y les intenta ayudar. Feminismo es la madre de Capheus rehaciendo su vida y no quedándose en la cama aun siendo portadora del VIH. Feminismo es Lila peleando por su independencia. Feminismo es la novia de Capheus, diciéndole que no le quiere por sus genitales, sino por su valía como persona. Feminismo es la madre de Sun yendo a ver todos sus combates y llorando por ella. Feminismo son sus compañeras de celda, que prefirieron ir allí antes que vivir un día más sometidas al yugo de los hombres. Feminismo es la mujer que le salva la vida “porque aquellos hombres tenían la misma mirada que su marido”. Feminismo es la mujer que la acoge en su casa, para esconderla, la que cumplió condena con tal de sacar a su hijo adelante. Feminismo es la pequeña niña enferma que lleva Capheus en su matatu, ocultándole al mundo que en realidad es Diane Prynce. Feminismo es la hermana de Nomi, aceptándola tal y como es. También, feminismo es Wolfgang, dejando que Kala, Nomi y Sun le ayuden a sobrevivir, admitiendo explícitamente su valía. Feminismo es el maestro de Sun entrenando a una mujer y reconocimiento sus capacidades, pero también exigiéndole lo mismo que le exigiría a un hombre; su contrincante, más tarde policía, que acude a mostrar su respeto por ella después del asalto. Feminismo es Hernando por no permitirle a Lito que condene a Daniela. Feminismo es el padre de Riley por permitirla vivir como ella decide, sin imponerle chantajes emocionales y el de Sun por rectificar y pedir perdón, por asumir las consecuencias de sus actos y estar dispuesto a pagar el precio y el de Nomi, por protegerla y llamarla “hija” delante de todo el mundo y el de Kala, intentando comprender qué quiere su hija para ser feliz. Feminismo es Capheus cuando dice que el espíritu de una guerrera le salvó la vida. Feminismo es Amanita en sí misma, su madre y sus tres padres que solo quieren verla sonreír. Feminismo es Bug cada vez que llama a Nomi y Amanita “sus ángeles”. Feminismo es ese albergue de mujeres en San Francisco que las protege de la ley.
Feminismo no es una serie en la que pasan más tiempo preocupados por el vestuario que en el guion. Feminismo no es una serie donde el protagonismo se lo llevan los líos de faldas y la carga social queda a un segundo plano, casi de mero ambiente. Eso no es feminismo.

Esto último es relevante, porque se demuestra además con ello que incluso los secundarios son personas de carne y hueso, no esbozos planos de relleno para arropar a los protagonistas. Amanita, Daniela, Hernando, Shiro, Diego, Gunnar, Jela, Silas Kabaka, Amondi Kabaka, Rajan y Manendra, Félix, Bug, incluso la perra de Sun. Todos tienen nombre, cara y un rol importante que ayuda a los ocho a crecer de alguna manera y a demostrar, que en el fondo, las personas siempre esconden algo bueno.

Valoración conjunta

 Para terminar, me gustaría recalcar que Sense8 no es un producto de entretenimiento producido y consumido sin más trascendencia. No. Sense8 es cine. Sense8 es arte y no está hecho para que pase sin pena ni gloria por nuestras vidas. Debe ser saboreada, pensada y valorada de forma justa, porque en los tiempos que corren, donde nuestras diferencias crean muros y no tolerancia, Sense8 es la serie más necesitada. La serie que combate el odio con amor y no con más odio, tal y como estamos acostumbrados.

Es, Sense8, uno de los trabajos más personales de las hermanas Wachowski, que quieren esparcir su mensaje, defender la vida en sí misma y hacernos pensar para que sea posible un cambio, accionar ese engranaje oxidado, pero siempre existente en todas as almas, para que por fin, las personas diferentes tengan una oportunidad en este mundo. Los colores de su portada no solo nos muestras las auras de sus personajes, incapaces de ser vistas por alguien que no posea una extrema sensibilidad sensorial, casi un sensate. También nos recuerda que está bien ser distinto.

Por desgracia, esta aventura no ha podido seguir más allá. Por motivos obvios, no les resultaba tan barata como debían y el esfuerzo por conseguir las imágenes no merecían la pena o eso creen los altos cargos de Netflix, como para seguir apostando por ella. Lo que se creía que iba a ser el cierre de la segunda temporada, se ha convertido en el final de la serie. Ha sido una noticia triste, pero no ilógica. Era de esperar que un mundo en el que vivimos, condicionado por los dígitos de la cuenta del banco, Sense8 no iba a durar mucho. Por fortuna, han sido capaces de dejarnos un remanso de paz y positivismo, un mensaje al que recurrir cuando pensamos que está ya todo perdido y no nos queda ni una minúscula gota de fe y por fortuna, después del gran revuelo que causó, han logrado que se grabe un capítulo de dos horas de duración para no cerrar las tramas colgadas, que ya es mucho más de lo que nos esperábamos.

sens

7 comentarios en “El amor siempre gana en “Sense8”

  1. […] Will es un policía que se arriesga a meterse en territorio enemigo y salvarle la vida a un chico que no habría dudado ni lo más mínimo en dispararle; Riley carga sobre sus hombros, en silencio, con un drama impensable para un ser humano; Capheus trabaja de la mañana a la noche para cuidar a su madre enferma de sida; Sun es capaz de declararse delincuente y entrar en la cárcel para cumplir con una promesa que le hizo a su madre antes de morir; Nomi alza la cabeza con más fuerza cada vez que la discriminan por su transexualidad; Lito anuncia que ama a un hombre y que eso no le hace ser menos talentoso; Wolfgang pelea contra sus demonios cada instante en el que está vivo y Kala intenta ser fiel a sus principios pase lo que pase. Son ocho personajes formidables. Los ocho que por primera vez en la historia deciden enfrentarse al peligro, en vez de esconderse y huir. Se merecen semejante reconocimiento. […]

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