No es venganza, es castigo: «The Punisher»

Hoy vengo a hablar sobre lo que para mí ha sido una de las mejores series de 2017: The Punisher, original de Netflix. Todo un alivio que por fin la plataforma de streaming dejara de lado las producciones mediocres para centrarse en una que con todas las palabras: es cine.

The Punisher pertenece a las entregas de Marvel. Después de que el personaje de Frank Castle apareciera en la segunda temporada de Daredevil y consiguiera llevarse todo el protagonismo, hacer un spin-off era una obligación completa y absoluta. Por una vez, Netflix tomó la decisión correcta y le dio al Castigador una serie para él solo, cronológicamente después de los sucesos de la segunda temporada de Daredevil—se desconoce si antes, después o mientras los de The Defenders—.

Parecía el principal antagonista de la trama de Daredevil, sin embargo, con el paso del tiempo se fue descubriendo que simplemente sus destinos colisionaron: Frank Castle tenía planes muy concretos y no dejaría que ni siquiera Daredevil se los estropeara. Mientras uno lucha contra la mafia, el otro no repara ni lo más mínimo en Wilson Fisk. Su objetivo se encuentra en Seguridad Nacional y la CIA. Es durante esta primera temporada cuando Frank Castle deja de ser The Punisher e intenta desentrañar la enorme conspiración que el Estado urdió a sus espaldas.

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¿Lo peor de The Punisher?

 Quiero intentar decir algo, cualquier cosa, aunque sea una nimiedad pero es que no puedo. No tengo ninguna objeción. No hay absolutamente nada que me molestara. Todo me ha parecido sobresaliente: guion, interpretaciones, caracterizaciones, adaptación, equipo técnico. A quien no le guste esta serie no le gusta el cine. No hay más.

Si bien es cierto que alguna que otra persona me dijo que se esperaba más acción en los primeros episodios—y eso que empieza matando a los últimos miembros de las bandas del tiroteo—a mí no me parece un problema. Se necesita la calma antes de que llegue la tempestad, ir poco a poco construyendo el campo de batalla donde se librará la guerra más adelante.
Quien le disguste eso es porque viene buscando una serie donde solo haya tiros y cosas sin sustancia. No se viene a ver eso en The Punisher. Para encontrar algo semejante mejor irse a ver Hawai 5.0.

¿Lo mejor de The Punisher?

 Decir que todo, de principio a fin, es algo muy abstracto. Voy a intentar seleccionar las cosas que más me han gustado de los trece capítulos que han conformado esta primera temporada.

La trama de Karen Paige y Lewis. En principio, el personaje de Karen no iba a salir pero el productor, después de ver la química que tuvieron en Daredevil pidió que la incluyeran. Para hacerlo, tuvieron que añadir la subtrama de Lewis. La forma en la que han imbricado una subhistoria sin alterar la trama principal ni un ápice y solo añadiendo matices por puro regocijo fílmico es maravilloso.
Ese 1×10 es uno de los capítulos más satisfactorios que he visto nunca. La narración, la interpretación, el haber aprovechado a incluir una crítica al liberalismo estadounidense y sobre todo, en el buen lugar que ha dejado Karen a todas las mujeres—con perdón a Dinah Madani—.

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Ese momento en el que Karen es la rehén de Lewis y de forma irónica, Frank urde un plan con ella sobre la marcha, solo con las miradas y un par de palabras clave, incluyendo una sutil sátira a los roles de  género. Ya me sorprendió en su momento, cuando disparó al abogado de Wilson Fisk y lo vuelvo a decir ahora. Es un maravilloso ejemplo de incluir un personaje femenino fuerte sin falta de que vaya saltando los tejados por la noche en leotardos.

Siguiendo con el tema de Lewis, el veterano que no termina de aceptar su integración social, he de decir que otra de las cosas que más me ha sorprendido es la enorme crítica que se hace contra los libertarios capitalistas, representados en Lewis. Me ha parecido muy atrevido además que tratando el tema de Afganistán, fuera un blanco que pelea por la libertad estadounidense quien hiciera explotar tres bombas en Nueva York. Mis respetos a todo el equipo que se ha atrevido a hacer eso.

En los comics, Frank Castle es un marine que ha participado en la guerra de Vietnam. Para actualizarlo un poco e incluirlo en el 2017, han sustituido Vietnam por Afganistán y lo que yo creía que iba a servir como un simple contexto ha resultado ser toda una declaración de intenciones. Sí que se han metido en jardines complicados, acusando a los estadounidenses de masacrar a los afganos.
Me ha parecido una interpretación de los hechos de lo más imparcial, teniendo en cuenta la cantidad de películas en las que ellos quedan como los héroes de todo. Sí es cierto que The Punisher es un personaje completamente antisistema pero aun así, cuesta creerse que hayan sido capaces de reproducirlo con tanta fidelidad sin edulcorarlo.
No se me ha pasado por alto el pequeño detalle de Frank riñendo a su hijo por decir que su padre “mataba moros”. Han tratado el tema con muchísima delicadeza.

El tema de la violencia es otra de las grandes cosas que tiene The Punisher, que cuando se une a la enorme habilidad del equipo para narrar con imágenes se convierte en una bomba como la que podemos ver en el 1×12. Todo ha ido conduciéndose poco a poco hasta allí y después tenemos a Frank Castle castigando por fin a uno de los verdaderos culpables de su desgracia, a la par que alimenta la tensión para llegar al verdadero clima: su pelea con Billy el Guapo.
Sí. Hay violencia, hay sangre, hay disparos, apuñalamientos, brutalidad, crueldad, injusticia y es necesaria porque The Punisher es un hombre que ha aprendido a sobrevivir entre todo esto. Es necesario ver cómo le clavan un cuchillo en el costado que él mismo se saca para apuñalar a su enemigo. Es necesario ver cómo lo mata a puñetazos y le saca los ojos, cubierto de sangre. The Punisher no es un superhéroe, es un antihéroe. Para lo otro ya están Los Vengadores.

La sutileza—en serio—es otra de las grandes cosas que tiene The Punisher. La forma en la que incluye referencias a otras películas o la propia moral de Frank Castle. En el 1×1, con el casquillo cayendo a cámara lenta y el mexicano muriendo te lo recuerdan: un hombre, una bala. Frank Castle solo castiga a los que merecen ser castigados. También he de admitir que el incluir a un veterano de guerra taxista con instintos homicidas fue un toque a mi fibra sensible. Adoro a Travis Bickle, qué se le va a hacer.

La metáfora de la cabra es otra de las grandes maravillas. Pequeños detalles que aportan calidad, raccord. Comparar a Frank con la cabra de Curt, igual que el tema del cuchillo en la manga de Billy. Está ahí y lo saben. Si no ha salido más es porque no lo necesitan, pero aparece cuando eso pasa.

La forma de incluir los orígenes de Jigsaw, uno de los villanos principales de The Punisher. No pensaba que vería la parte en la que Frank Castle le deforma la cara a Billy el Guapo y es otra de las cosas que más me ha gustado. Porque se arriesgaron a hacerlo y les ha salido bien.

Las escenas de acción, qué decir: la lucha junto a Gunner, la forma que tiene de liquidar a todos los hombres de Russo en el sótano donde vivía con Micro, la parte del tiovivo. Sabes que Frank Castle nunca muere pero incluso con esa certeza interiorizada, la tensión se puede percibir en el ambiente. Por no hablar de los puntos de giro del guion ¿Cómo soy capaz de destripar toda la serie de Big Little Lies después de ver un capítulo y medio y no haber visto venir los planes de Madani, ni la muerte de alguno de sus personajes? Pues no lo sé pero lo he agradecido. Comenzaba a cansarme lo de prever lo que va pasar.

Por supuesto, mención especial al personaje de Dinah Madani con su enorme frase: “no tienes el monopolio de la venganza”. Es tan ambiguo que no sabes por dónde va a salir. Otra gran defensora del género femenino junto a Karen Page. Verlas a las dos juntas, cómo simpatizan pero recelan la una de la otra a la vez ha sido genial. Al principio no la había cogido con gran interés porque me recordaba a Misty Knight de Luke Cage y cuánto me equivocaba.

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Para ir terminando con las cosas buenas o mejor dicho: con lo mejor de las cosas buenas, no podía olvidarme de la interpretación de John Bernthal. Se merece todos los premios posibles de este mundo. No los conseguirá nunca, porque han encasillado la serie en un género que no se toman en serio como es el de los superhéroes y necesitaremos muchas temporadas como estas para quitarle el estigma de encima pero no necesita Globos de Oro ni Emmys para dejar muy claro que es un actor de primera.
Lo único que quiero decir es que odiaba a ese actor porque odiaba a Shane en The Walking Dead. Nada más que lo vi en Daredevil lo conocí solo por el cogote y dije: “qué asco, seguro que no me va a gustar”. Ahora si pienso en él como Shane me resulta extraño e incómodo. Ya no es Shane. Es el Castigador. Lo ha hecho tan bien que se ha ganado mi corazón y no es algo fácil de conseguir.

Valoración conjunta

 No creo que sea necesario escribir nada más. Sería repetir todo lo que he añadido en el apartado de “lo mejor”. The Punisher es mucho más que una serie de superhéroes. Han logrado alcanzar el lado humano del personaje de Marvel y convertir su trama en una epopeya maravillosa que sin duda se merece más, mucho más.

Creo que no puede haber nada mejor que ver cómo los distintos personajes que pueblan las calles de Nueva York lidian con el bueno de Frank. Empezando por La Mano, no muy acostumbrados a marines con un enorme manejo de las armas de fuego.

3 comentarios en “No es venganza, es castigo: «The Punisher»

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