Una lancha más cutre que las de contrabando pero mía

En la última publicación me di cuenta de que no anuncié por ningún lado a excepción de Twitter que abrí un Patreon. Creo que va siendo hora de explicarme, ¿verdad?

Me ha costado un buen rato decidirme por dónde empezar y cómo ser lo más escueta posible. Que tampoco quiero venir aquí a daros la turra. El breve resumen es que yo siempre me dediqué a la escritura. Pero me perdí. Me perdí y terminé en la Rey Juan Carlos, o sea que imaginad. Cuando volví, volví redactando notas de prensa. Que oye, muy bien, al menos es un trabajo cómodo. Pero no me hacía especial ilusión, tampoco voy a mentir.

En una de esas empecé a pensar: ¿y por qué lo dejaste, Cova? ¿Y por qué volviste?

Lo dejé porque yo también sé lo que es dedicarte a algo y no tener a nadie con quien compartirlo porque en tu círculo se lleven otras cosas. Hay amigos para todo. Hay amigos con los que sales de fiesta, otros con los que trabajas, otros con los que vas a tomarte un café por la mañana, otros a los que les cuentas tus dramas… Y yo no tenía a nadie con quien compartir el tema de la creación de ficción. Hasta que entré en un máster con veinticuatro años y resultó que mis compañeros también escribían.

Joder, ahí fui feliz. Dejé de sentirme en la mierda, retraída. Empecé a tener vida social, con eso os lo digo todo. Me animé a compartir más cosas y pensé: “si yo esto lo hubiera tenido hace cinco o seis años otro gallo habría cantado”. La siguiente pregunta fue: “y por qué esto fue tan difícil de conseguir”.

Ah, sí. Claro. Porque todo son chiringuitos privados a los que no todo el mundo es capaz de acceder. Luego me quejo de que muchos libros tienen una perspectiva neoburguesa que me repugna. Sumé dos más dos. ¿Elitismo en la cultura?

Hasta aquí puedo leer.

Por otro lado, y no sé si alguien me conoce de tanto como para corroborar esto, yo llevo haciendo contenido desde mucho. No sé tener tiempo libre. Cuando me levanto de la cama y no tengo una lista con objetivos o proyectos me agobio, así que me dediqué a mejorar mi empaque profesional con la creación de contenido en Internet porque eso a los comunicadores se les valora mucho. Probé distintos formatos, plataformas; he ido tirando al ensayo-error y evolucionando. Es sano, una cosa orgánica.

Al final, como era de esperar (y lo cierto es que me resistí bastante tiempo a ello), recalé en Youtube haciendo vídeos. Citando a Jaime Altozano, es el segundo buscador más importante. La gente ya busca en imágenes, no es nada más que un traductor. En resumidas cuentas, el dichoso algoritmo odia que le mezclen churras con merinas y sigue sin entender que la ficción es ficción tanto en pantalla como en libro. Pero nada, como es una batalla que todavía no vamos a ganar, tuve que pensar en una solución para que el algoritmo no me molestara tanto.

La solución se llama Patreon, que es una plataforma que yo ya conocía pero nunca llegué a tomarme tan en serio como hasta ahora y creo que tiene mucho que ver con el síndrome del impostor. ¿Por qué iba a cobrar yo por estas cosas?

Bueno, pues porque me lleva tiempo y trabajo, ¿verdad? Tampoco pido una cifra desorbitada. En Madrid un café vale más que lo que pido por un mes entero, todo sea dicho. Es algo simbólico, en realidad. El principal objetivo era organizar el contenido que genero de modo que no se pise uno con otro.

¿Qué es mi Patreon?

Aquí mi Patreon

Lo primero que quiero que sea mi Patreon es un lugar virtual, porque no da para más la vida, de reunión entre creadores de ficción, porque si yo hubiera tenido eso hace años, quizás me habría dedicado mucho antes a apostar por lo que me gusta. A veces pecamos de dar por hecho las cosas solo porque nosotros ya lo sabemos o lo conocemos y no pensamos en que ahí fuera quizás haya alguien que esté buscando orientación sobre cómo afrontar su primera página en blanco.

Para esto los grupos de Facebook son una cura de humildad, en serio. Gente preguntando si conocen la editorial Planeta o si pueden escribir en el móvil en vez de en el Word. Tú ahí te das cuenta de lo mucho que la gente que escribe necesita formar parte de una comunidad.

El objetivo a largo plazo es que mi Patreon sea un lugar donde no solo me escuchéis o leáis a mí sino que conozcáis al resto de mecenas. Un punto de encuentro. Claro que esto cuando somos pocos, con diferentes horarios y ganas, no se puede lograr de la noche a la mañana. Pero cuantos más sumemos, más podremos lograr para ayudarnos mutuamente. Quién sabe si de entre mis mecenas está tu próximo lector beta.

Es más, os confieso que estoy maquinando ciertas cosas sobre ofrecernos a betear. Ya os contaré un poco más.

Lo segundo que es mi Patreon es una ayuda. Más que económica, moral. Crear contenido puede ser muy solitario. Unos minutos antes de escribir esto leí a una compañera en un post diciendo que no obtenía feedback de ningún tipo a pesar de que sí tiene bastantes seguidores y se siente perdida, porque no sabe qué contenido ofrecer. Y pone mucho esfuerzo en pensar, planificar y crear.

En Patreon puedo ser más directa. Si alguien me está dando algo como dos euros, solo son dos euros pero me está diciendo: “me interesas tanto que te doy dinero”. Eso es una motivación para el creador de contenido y a veces se necesita. Cuando estás tan hasta arriba que te tientas y dices: qué más da que no haga nada si nadie lo va a echar de menos. 

El algoritmo sí que lo echa de menos.

Ahora digo: no, es que le debo algo a la gente que me está pagando.

Por último, en Patreon hay una comunicación por chat mucho más directa conmigo que voy a leer sí o sí. Personalizada. Si bien es cierto que nunca me he negado a ayudar a alguien cuando contacta conmigo y no supone un esfuerzo en ese momento inasumible para mí, mis mecenas siempre tienen preferencia. No por nada. Es por el simple hecho de que les pongo identidad y cuando tratas con alguien conocido… Pasa con todo, te implicas más que con una dirección de mail, ¿no?

¿De qué va mi Patreon?

Lo podéis ver en los distintos niveles de mecenazgos y retomando el hilo: comparto todo lo que sé, aprendo y voy aprendiendo, porque yo nunca dejo de estudiar, sobre la creación de ficción, que es en lo que me he especializado profesionalmente.

He escrito cosas de todo tipo, he ido por épocas según lo que necesitaba para mi currículum. Pero al final, quise dejar de verlo como una obligación y me decidí por lo que más me gustaba. Justo en ese momento empecé a tener más aceptación. Cosas de la vida.

En resumidas cuentas: creación de novelas, películas y series. Es que no me puedo creer que la industria editorial y audiovisual, que están más ligadas de lo que os pensáis, sea tan putoelitista. Me pone enferma. Porque yo he llegado a ella gracias a becas y un gran esfuerzo por parte de todas las personas de mi alrededor. No todo el mundo tiene la misma suerte y perdonad que os diga pero la educación no es un privilegio sino un derecho.

¿Sabéis lo asquerosamente difícil que es ser guionista? Bueno. No hablemos de esas cosas que me pongo de malas y venía de buenas.

Ficción. Eso es todo. Compartir todo lo que sé sobre la creación de ficción con gente que quizás no tenga 13.000 euros para un máster privado.

¿Para qué sirve ese dinero?

Esto da para una sola entrada de reflexiones hablando sola conmigo misma, porque creedme que a la primera que le da un palo exagerado pedir dinero es a mí. Pero me hice unas cuantas preguntas echando a un lado mi vida profesional canónica con horario laboral y nómina.

¿A qué me dedico? Ya lo sabéis, me ha dado por crear La script de los libros, una marca de servicios editoriales. Valoro manuscritos, hago informes, asesoro, edito. Lo hice porque sé que estoy capacitada para ello, para algo he estudiado creación de ficción. 

¿Qué necesita a día de hoy una marca emergente como La script de los libros para crecer? Aportar valor de marca, no hay más. Valor de marca, personalidad y relevancia mediática se consigue diciéndole a la gente de ahí fuera que tienes cosas que aportar y eso, resumiendo, no es nada más que lo que venía haciendo: crear contenido en diferentes plataformas.

¿Cuánto tiempo me lleva crear contenido? Ya no hablemos leer manuscritos y hacer el encargo correspondiente. Fijaos si me lleva que he tenido que pedir ayuda.

Yo trabajo en esto durante horas de lunes a domingo. No pienso en otra cosa. Planifico, mido, escribo, comparto, edito, grabo, pienso… Es un trabajo que puedo hacer en mi casa y con mis horarios, totalmente cierto, pero no es menos trabajo.

¿Y cómo cobra entonces un creador de contenido? Yo es que esto lo comparo mucho con el periodismo, porque no deja de ser algo parecido.

Con la publicidad. ¿De dónde saco ingresos de publicidad? Para empezar, necesitas que alguien quiera publicitarse en tus sitios. Es decir, que alguien valore de forma más o menos cuantitativa que tus sitios son tan relevantes como para que le puedas generar tráfico. Y eso no siempre pasa cuando te dedicas a los libros y no a los gameplays. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…

Esto es lo que sucede cuando no se tienen reguladas este tipo de cosas. Que porque no queramos admitir que la revolución de la información crea nuevos modelos de entretenimiento e ingresos, no significa que vayan a dejar de existir. Y mejor será regularlos que ignorarlo, ¿eh?

Yo empecé a monetizar mis vídeos muy pronto gracias a algunos aciertos inconscientes que tuve pero incluso así, es algo abusivo para todos que no te solucionan la vida. Para que la publicidad sea un ingreso relevante en tus sitios de creación de contenido tiene que ser algo mucho más invasivo y directo que un anuncio al comienzo. Una colaboración o cualquier cosa que ya se mete en terreno farragoso.

¿Y os beneficia a vosotros que yo me tenga que vender en un 100% a las empresas que me quieren usar de escaparate?

Yo diría que no. A mí no me gustaría que sucediera con mis creadores de contenido. De hecho, apenas sigo a un par de personas por eso mismo. Es lo que sucede con los periódicos. Solo se financian con los patrocinadores y luego cuando quieren publicar cosas comprometidas les cortan rápido las alas. Imaginaos que yo no pueda decir que un libro es malo porque me lo dio la editorial gratis en vez de comprarlo con mi dinero.

¿Cómo están consiguiendo cierto tipo de medios blindarse? Con el sistema de suscripción. Lo que es Patreon. Que tus espectadores te paguen una cantidad irrisoria de dinero te blinda absolutamente de no depender de anunciantes ni de colaboraciones pero sobre todo, le aportas dinero que al menos en mi caso, puedo utilizar para invertirlo en el propio proyecto y por tanto, ofrecer contenido de mayor calidad que antes.

La script de los libros es una lancha más cutre que las de contrabando, no os digo yo que no. Una da para lo que da. Mantengo esto mientras trabajo en proyectos por los que no cobro porque el cine español está absolutamente en la mierda gracias a las plataformas a las que damos todos los meses dinero sin pensarlo, mientras de vez en cuando sí que sale algo remunerado, mientras estudio otras cosas, mientras busco oportunidades de algo remunerado, mientras edito a los clientes que me llegan a esta lancha. Porque lo de mantener me refiero exclusivamente a mantener la marca.

Resumamos:

Mantengo correspondencia con los clientes potenciales y clientes. Que eso, parece una tontería pero me puede quitar una tarde.

Asesoro por teléfono o videollamada.

Leo manuscritos.

Corrijo manuscritos.

Edito manuscritos.

Escribo informes.

Eso sería el trabajo de una editora como tal que ya ocuparían ocho horas. Pero además de eso:

Hago vídeos en Youtube (pienso, planifico, escribo, grabo, edito, publico, promociono).

Hago contenido en Patreon.

Estoy presente en redes sociales (Twitter, Instagram, Facebook).

Pienso estrategias diferentes para crear contenido. Creo ese contenido.

Hago networking.

Leo libros y me pongo al día del panorama editorial.

Creo que es evidente que yo no puedo hacerlo todo sola para que salga bien, por eso en la lancha de La script de los libros está Lucía, mi diseñadora web que me mantiene el sitio web y se preocupa de cosas de las que yo no entiendo absolutamente nada; está Laura, mi montadora y editora que puede pasarse dos horas picada con un rótulo hasta que queda perfecto; está Jacobo que se pasa horas pensando en cómo ganar más relevancia en Facebook o qué tipo de contenido debo planificar para la semana, haciendo el copywriting.

Y próximamente tendrá que estar Marta para hacer fotografías profesionales y tendrá que estar Rommel para que se ocupe del diseño. Y a largo plazo, un estudio de diseño para que haga banners y cabeceras de la marca de forma profesional. Y yo les pago a todos como buenamente puedo.

A veces no quieren aceptar mi dinero y les hago regalos random. A veces tienen que esperar a que yo cobre algo para que pueda pagarles. Otras me lo presta mi familia o mi pareja (y no saben que es para esto). Otras me lo quito de vivir, literalmente. No hay otra expresión. No recuerdo la última vez que estrené ropa que no fuera un regalo. Pero entre todos logramos que esta lancha siga avanzando sin hundirse.

Y todos somos profesionales totalmente capacitados para hacer el trabajo que hacemos pero vivimos de esta forma porque estamos pasando por la que estamos pasando. Y el favor que me hacen es cobrarme lo poco que me cobran para lo mucho que hacen.

El dinero que gano en Patreon está destinado a generar, en el nivel “lancha cutre” más trabajo y con ese trabajo, mejorar la calidad de lo que ofrezco en La script de los libros como servicios editoriales pero también como marca. Me gusta explicar estas cosas, a mí me gustaría que me lo explicaran.

A veces pienso: si esos espectadores que me ven gratis y me escriben todos los días diciéndome lo mucho que les he ayudado o solucionado la vida o entretenido estuvieran suscritos al Patreon, podría aumentar en a saber qué porcentaje la calidad del contenido que tanto les gusta pero además pagar y no malpagar a toda la gente que está achicando agua conmigo. Y de paso, podría tener horarios de trabajo de persona normal, dormir por las noches y esas cosas. No tener que pensar en compaginar y desprestigiar uno de mis dos trabajos.

¿Cuánto tiempo tendrá que pasar hasta que dejar que tus creadores de contenido profesionales hagan las cosas gratis esté tan mal como piratear? Me incluyo eh. Evidentemente, es una cosa novedosa, de la que podremos hablar en otro momento y no está regulado en ningún aspecto, no solo es fiscal. Afortundamente, yo solo sigo a dos personas y a una, de hecho, sí que le pago. La otra es rica. No necesita mi dinero. Pero en algún momento habría que abordar hasta que punto es ético permitir que tus creadores, que no influencers, ojo, curren tanto por la módica cantidad de cero euros.

Es por eso que no digo tonterías en cuanto a las recompensas.

He visto muchos Patreon de gente que explica: “si me apoyas te doy fotos de mi gato”.

En primer lugar, yo no necesito que me paguen para lanzaros fotos de Nube a la cara, bien lo sabéis.

Mátalos a todos, michi, escucha a la luz.

Y en segundo, creo que el simple hecho de ofrecer todo el trabajo que ofrezco justifica la cantidad simbólica. Más allá de que quiera organizar mejor el contenido, que lo valiente no quita lo cortés. En mi caso, y está mal que yo lo diga, ya lo sé, pero es que me he pasado mucho tiempo haciendo research, lo que ofrezco es justo y merece la pena, no son recompensas vacuas y el contenido se ajustaba muy bien al modelo de Patreon.

Así es que he terminado por decir: pues mira, si alguien puede y quiere pagarme, que lo haga. Porque lo que hago tiene valor, ¿no?

¿Cuál es, para terminar, el objetivo real de Patreon?

Además de pagar a mis compañeros de lancha, claro.

Hacer un pequeño grupo alejado del ruido de las redes sociales de creadores, escritores, lectores, whatever para hacernos compañía mutua en esto de contar historias de forma muy personalizada. A todos los creadores les hace falta estímulo y rodearse de otros creadores. Es lo que me hizo falta a mí para activarme de verdad. Pero me gustaría que fuera más accesible que lo que yo tuve. Ser mecenas es como abrir la puerta de vuestro antro favorito donde sabéis que estarán vuestros amigos para contarles las mierdas semanales con la única condición de que la música la pongo yo.

Y no me digáis que existe gente que puede vivir sin tener un antro favorito al que acudir a por una cerveza porque no me lo creo.

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