El egocentrismo de «El nombre del viento»

«Personajes brillantes y sólidos bien construidos»

«Mundo lleno de detalles que en ningún momento se hace aburrido»

«Estilo sencillo y cercano»

«No es la típica novela fantástica con búsqueda sin sentido y un dramatismo exagerado»

«No es la típica novela fantástica»

«Aventura inmensamente original»

«Inmensamente original»

«No es la típica novela fantástica»

«Típica novela fantástica»

«Típica novela…»

«Típica…»

No. Estas no son las opiniones de niños de doce años que no han tocado un libro en su vida más allá de Pedro Páramo porque les obligó su profesora de Lengua en el instituto —dije esta porque es la que me «obligaron» a leer a mí, no sé cuáles son las lecturas obligatorias de este año—. Estas son las opiniones de críticos y periodistas de medios de comunicación de «renombre», españoles y norteamericanos sobre el libro más sobrevalorado de la Historia posmoderna: El nombre del viento.

¿Mi teoría?

Que están más sobornados que Zaplana.

El nombre del viento es un libro mediocre que ha sido catapultado gracias a toda la basura literaria que se ha acumulado en el mercado. Cuando no conocemos la fuente, solo nos queda lamer del charco suelen decir y eso es lo que hacen los lectores en la actualidad: lamer del charco porque no saben ir más allá y contentarse con algo mediocre porque no han indagado en verdadera literatura.

Escribir puede todo el mundo. Contar historias es otro asunto. Y tiene gracia que la trama principal de este libro sea el contar cómo Cuouz, que no se nos olvide cómo se pronuncia, a ver, señores, que somos lerdos (Rothfuss no conocía el trap cuando hizo esta aclaración) se convirtió en una leyenda andante. Obvio.

PORQUE NO ES UNA TÍPICA HISTORIA DE FANTASÍA. QUE OS QUEDE CLARO.

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La otra cara de los héroes: «Manual de infractores»

Aborrezco al completo la poesía. La entiendo, faltaría más. De no hacerlo, no aprobaría mis exámenes. También la valoro porque comprendo la gran capacidad, creatividad y conocimientos que se necesitan para vestir ideas en tan pocos versos, con determinada estética. Pero yo estoy casada con la prosa. Me cuesta mucho serle infiel, a menos que sea prosa poética.

Este dato es relevante para que comprendáis la intensidad con la que me ha golpeado la sorpresa de leer la poesía de José Manuel Caballero Bonald, quien ha entrado en mi Partenón personal de la Literatura. Se ha ganado mi corazón de la misma forma que lo hizo Ángel González en su momento.

Descrédito del héroe Manual de infractores son dos antologías que la editorial Cátedra, quien comprende que la portada no importa y la belleza de un libro se encuentra en el interior, que es donde más se esfuerzan, ha juntado en un solo libro. El libro de un autor que es Premio Nacional de poesía, entre muchos otros, por unanimidad de toda la crítica española. Es un poeta de nuestro tiempo, aún vivo y sobre todo pensante.

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