Martes de carnaval: el día de los esperpentos

Siguiendo en la línea de hablar sobre los grandes de la literatura desde una perspectiva más real y mundana, hoy  os traigo la trilogía de Martes de carnaval de Valle-Inclán, un libro de teatro de la primera mitad del siglo XX.

Como siempre, me veo obligada a incluir esta aclaración por si alguien llega nuevo: dado que la calidad literaria de muchas obras son indiscutibles, en esta ocasión, intento aportar una opinión cualquiera de una persona normal, sin ningún puesto en la RAE. Los libros, al igual que las películas, no deberían convertirse en piezas de museo y muchas veces, se pueden convertir en nuestros favoritos. Sería una pena perdérnoslos solo porque nos imponga respeto la firma del autor.
Siempre lo digo: que una obra sea buena no implica que deba gustarnos por obligatoriedad, ni que seamos ignorantes si nos aborrece.

Martes de carnaval incluye tres historias de teatro: Las galas del difunto, Los cuernos de don Friolera y La hija del capitán. Son estas en concreto porque corresponden al esperpento, género propio del autor que fue perfeccionando poco a poco hasta llegar a este punto.

9788467036039
De forma muy resumida, un esperpento es una representación crítica normalmente desde la mofa y el sarcasmo, de la sociedad, de una forma tan exagerada que deforma a los personajes hasta convertirlos más bien en un papel o estereotipo, sin realismo ni claroscuros.

«En España el mérito no se premia. Se premia robar y ser sinvergüenza. Se premia todo lo malo»

Las galas del difunto trata la historia de una mujer que termina por prostituirse. Está embarazada, por ello, su padre la echa de casa y su prometido muere en la Guerra de Cuba, dejándola en la miseria. No escribo más sobre el argumento porque sería desvelar el punto de giro con el que Valle-Inclán sorprende a la gente, más si es leído que representado.

Los cuernos de don Friolera muestra un episodio de celos entre el teniente Pascual, llamado don Friolera y su mujer por la presencia del barbero y las malas intenciones de las vecinas del barrio. Como veréis, no hace falta Instagram para joder la reputación del ajeno.

La hija del capitán, por último, cuenta la historia de, valga la redundancia, la hija de un capitán que se ve obligada a acostarse con un general para que su padre prospere en la carrera militar, sin que a este le importe que ella esté enamorada de otro. De nuevo, no escribo más acerca de esta obra para no desvelar más y que pierda interés.

Sin lugar a dudas, lo peor de este libro es su vocabulario. Me explico: por supuesto, está bien escrito. El problema es que la lengua evoluciona a la par que evoluciona la sociedad y como uno se puede imaginar, si la sociedad de principios del siglo XX era muy diferente a la actual ¿cómo sería la lengua? Siempre hay aclaraciones a pie de página y de no ser así, San Google todo lo soluciona. La cuestión es que implica perder tiempo y concentración si cada dos segundos uno tiene que mover la vista.

Algunas palabras se pueden intuir sin problema pero en las descripciones, tanto de gestos, acciones, como de mobiliario y ropa es complicado entenderlo al cien por cien. En especial, porque ya no nos vestimos, ni decoramos nuestra casa como entonces. Valle-Inclán, además, es muy de insultos y poseía un gran bagaje cultural en este aspecto. Se le ocurrían mil maneras de referirse a una prostituta o a un hombre indeseado. Manejaba el lenguaje coloquial a la perfección, así que a veces, es complicado de seguir los diálogos.

En general, el hecho de que se trate de un esperpento le sesga realismo, así que es un poco complicado conectar con las historias, más en el siglo XXI. Tanto la forma de hablar, como los nombres, es todo muy impersonal. No hay gran cosa que ayude a obtener una mayor implicación, así que te quedas como si estuvieras leyendo algo sin sentido.

Al ser una crítica social, se queda solo con lo que quiere resaltar: la dictadura de Primo de Rivera o la Guerra de Cuba, por ejemplo. Muestra nada más y nada menos lo necesario para presentar una historia grotesca, como un folletín. De hecho, así se le llama.

Por último, una de las cosas que más me ha dolido, aunque no se puede recriminar por un par de cosas que explicaré adelante, es el enorme machismo que existe en todas las letras de la obra. Puede que no haya leído lo suficiente y por eso me escandalice pero jamás había encontrado tanta misoginia junta.

Entiendo que hasta los hombres más liberales fueran en cierto modo machistas, porque vivían en una sociedad mucho más atrasada que la actual, sin embargo, me niego a pensar que Valle-Inclán fuera tan machista como la persona media de entonces porque era anarquista.

No quiero decir que ser anarquista implicaba no ser machista. Por supuesto que había ácratas machistas y violentos pero las mujeres durante ese periodo de tiempo, lucharon mucho por visibilizarse, en especial, en los círculos anarquistas, porque eran los más afines a ellas, los que las reconocían, así que no era de extrañar que los hombres anarquistas fueran más receptivos a respetar a la mujer.

También hay que tener en cuenta que al ser un esperpento lo que hace es criticar y lo más seguro es que haya incluido tanta misoginia precisamente para denunciarla. No en vano, todas las historias giran en torno a una mujer en una situación desfavorable por culpa de los hombres.

La ironía es bastante fuerte pero eso no quiere decir que no me duela leer historia así. Te hacen pensar en todo lo que tenían que soportar las mujeres de principios de siglo XX y en renunciar en el ser humano.

El prólogo y epílogo de Los cuernos de don Friolera es metaficción pura. Habla sobre sí mismo, haciendo que unos personajes cualquiera hablen sobre él, de forma directa, como si le estuvieran medio-criticando para a su vez, criticar él al sistema. En general, la forma despiadada que tiene de denunciar todas las situaciones de esa España del siglo XX, sin importarle quién se sienta ofendido es genial. Este hombre tenía muy mala leche.

Por último, leyendo a Valle-Inclán uno se hace una idea bastante aproximada sobre cómo era España por aquel entonces. Datos históricos, siempre interesantes.

Dejando de lado la obviedad de que se trata de una obra sobresaliente, motivo por el que ha pasado a la historia, Martes de carnaval es complicada para alguien del siglo XXI que no busca hacer un análisis exhaustivo de la obra. Ya he explicado los motivos unas líneas más arriba. Personalmente, yo solo la recomendaría en ocasiones especiales, como por ejemplo, que se quiera conocer al autor en concreto, el marco histórico de la España del siglo XX o lo que pensaban los liberales. Como mero entretenimiento, no. Es solo una obra que admirar por lo que supuso en literatura pero no para disfrutarla como simple ocio.

Al igual que la poesía, el teatro nunca me ha llamado la atención en exceso —leído, se entiende— así que puede que sea algo demasiado subjetivo. Si alguien quiere aportar algo sobre el tema, es bienvenido. Por supuesto, cuando se representa ya es harina de otro costal, porque podemos disfrutar de un espectáculo más elaborado. Sin embargo, siguiendo las reglas de Aristóteles, nos tiene que conmover la fábula leída y los esperpentos son un género muy propio y singular apreciados por otras cosas pero no por su efecto catártico, desde luego.

Jamás diré que es una obra mala, porque a veces, saltarse las reglas es transgresión y funciona para crear formas nuevas, tan válidas como cualquiera, sabiendo siempre lo que uno hace —cosa que Valle-Inclán sabía, pero en el siglo XXI, que carezca de una buena fábula como tal, pasa factura.

Como concepto, es una genialidad. Sobre todo, el juego del título con el «esperpento». Es en carnaval cuando te colocas una máscara para caracterizarte de alguien que no eres tú. Esos personajes son máscaras, disfraces, totalmente artificiales para representar una sociedad que al menos, a Valle-Inclán le hastiaba. Es una obra para reflexionar, no para disfrutar de su argumento.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s