La otra cara de los héroes: «Manual de infractores»

Aborrezco al completo la poesía. La entiendo, faltaría más. De no hacerlo, no aprobaría mis exámenes. También la valoro porque comprendo la gran capacidad, creatividad y conocimientos que se necesitan para vestir ideas en tan pocos versos, con determinada estética. Pero yo estoy casada con la prosa. Me cuesta mucho serle infiel, a menos que sea prosa poética.

Este dato es relevante para que comprendáis la intensidad con la que me ha golpeado la sorpresa de leer la poesía de José Manuel Caballero Bonald, quien ha entrado en mi Partenón personal de la Literatura. Se ha ganado mi corazón de la misma forma que lo hizo Ángel González en su momento.

Descrédito del héroe Manual de infractores son dos antologías que la editorial Cátedra, quien comprende que la portada no importa y la belleza de un libro se encuentra en el interior, que es donde más se esfuerzan, ha juntado en un solo libro. El libro de un autor que es Premio Nacional de poesía, entre muchos otros, por unanimidad de toda la crítica española. Es un poeta de nuestro tiempo, aún vivo y sobre todo pensante.

La primera de las características que sin duda me ha cautivado es su intenso compromiso social. Desde bien joven, Bonald fue partidario siempre de la justicia. No militó, ni se acercó demasiado a ningún partido, pero siempre estuvo en la primera fila de la resistencia hacia las injusticias. Él escribe para darle voz a los olvidados.

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Intentó hacerle frente al Franquismo con su literatura, llevando a cabo lo que se conoce como “realismo” y aun después de darse cuenta de que habían fracasado y no conseguirían nada, cambió es estilo pero no dejó de escribir. Publicó Descrédito del héroe tras la muerte del dictador, con creaciones mucho más explícitas, criticando al régimen y sobre todo, a los neo-franquistas que querían hacerse un hueco durante la Transición Democrática, arrimándose a ala más conservadora de la España de esa época, al ver que no tendrían más remedio que aceptar la Constitución y olvidar las Leyes Fundamentales.

Sin embargo, su compromiso fue tan intenso que después de que todo el mundo creyera que se había jubilado en el mundo de las letras, dio fin a su silencio con Manual de infractores. El gobierno de Aznar y su pésima decisión de participar junto a Bush y Blair en una operación en busca de armas de destrucción masiva, así como la invasión de Irak por parte de los Estados Unidos.

Él mismo declaraba en los medios:

Yo aspiro a que este Manual sea incluido en la lista de libros prohibidos por parte de las personas de orden, de los bienpensantes, porque lo escribí contra la norma, contra los gregarios y los obedientes.
Los primeros poemas surgieron de la irritación que me iban produciendo los desastres que ocurren por el mundo, las injusticias, las mentiras históricamente divulgadas desde Estados Unidos o desde España de hace nada. La Guerra de Irak, esa guerra miserable (…) Hay que enfrentar a las barbaridades que se cometen en un mundo que llaman civilizado. Hay que desencadenar una acción humanitaria universal.
Basta repasar las noticias del día, esa sarta espantosa de imágenes, guerra miserables, injusticias, lo que pasa con los derechos humanos, para imaginar el cabreo que me embarga.

Yo trato de recuperar la dignidad de vivir.

A sus noventa años, posee más energía en la defensa de los derechos humanos que los jóvenes de ahora, los cuales se supone que tienen la obligación de legar un mundo mejor a los siguientes.

Al ser contemporáneo, los temas que trata y la forma de hacerlo son muy accesibles al público de ahora. No habla de pasajes medievales, sino de ciudades con grafitis y playas cubanas. Es más fácil a la hora de conectar con él, porque culturalmente, ha pasado por lo mismo que nosotros pasamos.

Para los amantes de la oscuridad y la noche, como yo, esta antología no le defraudará. Explica a la perfección por la clase de sonambulismo y dificultades de escribir que posee cualquier artista. Además, intenta llevar la poesía a un terreno muy mundano. La principal característica de esta obra es que como bien su nombre indica, desacredita a los héroes, de forma metafórica, sí, pero muy real y aplicable al mundo actual.

Experto en enseñar la otra cara del mundo, la fea, la que nos gusta ignorar porque no sabemos qué hacer con ella. Nos recuerda que Teseo logró vencer al minotauro y salir del Laberinto pero abandonó a Ariadna en una playa, la misma que la ayudó a encontrar la victoria.

La figura de la mujer es tratada con mucha sensibilidad. No es una obra feminista, por supuesto, pero es muy agradable encontrar a alguien que no cosifica a la mujer aunque esté hablando sobre sus encuentros sexuales. Es muy amigo de la denuncia social, así que el tema de la prostitución lo trata con frecuencia de una forma de lo más digna, precisa y sincera.

En definitiva, a José Manuel Caballero Bonald le gusta transgredir, le gusta escandalizar, le gusta dar una descarga de electricidad a la sociedad para que reaccione, piensen por sí mismos y actúen y eso es lo mejor que tiene su obra. Sin embargo, no es solo eso, un poeta que se dedica a disparar una y otra vez lecciones morales que terminan cansándote. Para nada. En su poemario uno se puede encontrar de todo: reflexiones acerca de la función de la literatura, de su utilidad, episodios autobiográficos, siempre mezclados con la ficción en mayor o menor medida, gran intimismo y sobre todo, una estética preciosa, producto de su enorme conocimiento literario.

Solo he podido encontrar dos pegas a la antología. La primera de ellas es su enorme hermetismo. Esa es una de las razones generales por las que no soy gran entusiasta de la poesía. A veces, no eres capaz de entender qué quiere decir por mucho que te empeñes, a menos que conozcas su biografía o busques información que él mismo haya facilitado en entrevistas. Es un poco pesado, porque te obliga a parar y ponerte a buscar, cosa que a mí me molesta mucho. Por suerte, leí su biografía antes de empezar, previniendo algo parecido.

Leer a Caballero Bonald no es como leer a Bécquer. Sabes que Bécquer está hablando de amor, sabes que es romántico y conoces más o menos las características de la poesía romántica. El problema son estos autores contemporáneos que han bebido de tantísimas corrientes a lo largo de los siglos que te encuentras con una mezcla increíble de influencias y se hace muy difícil encontrar el camino correcto. Por mucha cultura que tengas, serás incapaz de ingeniártelas tú solo para interpretarlo, porque es sumamente subjetivo y cada uno lo proyecta a su vida ¿Cuál es la correcta?

La segunda enlaza con la anterior. La intertextualidad, lo que yo llamo easter eggs para andar por casa. Bonald ha leído mucho, tiene un bagaje cultural increíble y lo refleja en su obra. Siempre hace mención especial a otros autores: Dante, Neruda, Beckett, Poe, Machado, Garcilaso…y sobre todo, Góngora.

Nadie tiene todo el tiempo del mundo y nadie es un ignorante por no haber leído nunca a Góngora y no saber que el poema A batallas de amor campo de pluma le hace un homenaje e imita su estilo. A veces el poema se titula Diario de Kafka y ya sabes a quién se refiere, otra veces cada uno se las tiene que apañar para inferir sobre quién o qué mito grecolatino habla. Es imposible abarcarlo todo a menos que hayas destinado tu vida en cuerpo y alma a la literatura. Eso implica que a veces no sea posible entender al cien por ciento lo que quiere transmitir Bonald y si se quiere hacer así, te obliga a perder el tiempo investigando.

Cualquiera con un poco de sensibilidad y empatía es capaz de deleitar esta joya, pero además, también se puede si solo interesa la mera estética, porque eso a Bonald le sobra. Es capaz de comparar una ciudad antigua romana con una destrozada y abandonada mujer o describir Transilvania a partir de la figura del Drácula de Bram Stocker. Se disfruta que transmita tantísima cultura en solo unos versos, te enseña más de Literatura que todos los años en el instituto.

También es de agradecer que una persona que ha demostrado su valía a toda España y que es reconocido por ello en la esfera pública, se levante por los olvidados de los olvidados, que demuestre cómo se trata a una mujer, que visibilice a las minorías como en el poema Ambigüedad del género y que hable de la existencia de la cara fea del mundo.

Podría extenderme mucho más pero prefiero dejar uno de mis favoritos para mostraros una ínfima parte del mundo de José Manuel Caballero Bonald.

SUPERVIVENCIA

Musgo mefítico, adherencia
matinal de lo inerte, día
a día arrastrándome
hacia un fondo de herrumbres
repentinas, tercas burbujas
balbucientes, tentáculos
que en las marañas de la noche acechan

Toco a ciegas la luz, las alas
de las horas, escucho
como restallan los cristales
de la mañana llameando
desde el centro
del sueño, desde el centro.

Lentas ondas me emplazan
en lo opaco del día, busco
la cajita de yerbas, el inerte
papel residual de los recados.
Salto
por fin al borde de la vida.

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